6.11.06

Juicio y Dislocación

Lo que nos gusta o no nos gusta, y ojo que hablamos de "gusto" y no de preferencias, se deben fundamentalmente a dislocaciones del "o", centro, origen y núcleo gravitatorio de todo estímulo humano, cuando nacemos, los llamados por Jung, arquetipos o remanentes arcaicos, se yuxtaponen al "O", y en el transcurso de nuestras vidas, al incorporar signos, como es de esperar, el sistema completo se transforma.

Lo cercano al "O", son una suerte de "temporotipos", cuyos enlaces son inestables, a diferencia de los arquetipos, estos temporotipos, pueden, sin se presentan en un grupo considerable de alguna población, pueden dar resultado a corrientes estilísticas o movimientos artísticos. La idea de un de un "O" colectivo, es bastante símil a las figuras divinas de nuestra cultura, es por ello que eventualmente, solo podríamos hacer observaciones o comentarios sobr elos "temporotipos colectivos" que serán designados como "Tc".

Por muy anhelada pueda ser esta experiencia estética pura kantiana, siempre estará subordinada a la condición actual de este sistema. No es que esto suceda, solo es que de este "instante" sin tiempo, difícilmente podremos tener conciencia de lo que sucede, ya que ocurre cerca del "O", y nuestra razón, funciona en la periferia o corteza del sistema.

El gusto es dislocación, sucede en todo momento, en todo lugar, en todo acto de percepción.

Una musa inspiradora es aquella que por alguna razón logra instalarse como forma y esencia en yuxtaposición del "O".